El cuadro fue pintado para conmemorar el apogeo militar y político de Godoy tras la Guerra de las Naranjas (mayo de 1801), un breve conflicto en el que las tropas españolas, aliadas con la Francia napoleónica, invadieron Portugal.

Godoy, que comandaba el ejército, sitió la fortaleza de Elvas. Durante el asedio, sus soldados recogieron dos ramas de naranjas y se las enviaron a la reina María Luisa de Parma como trofeo, un detalle que dio nombre a la contienda y que consolidó el control absoluto de Godoy sobre la corte (La familia de Carlos IV (F. de Goya, 1800))

Viste el imponente uniforme azul y rojo de Capitán General de los Reales Ejércitos, adornado con ricas charreteras de oro y la banda de la orden de Carlos III.

Godoy fue el hombre más poderoso de España durante el reinado de Carlos IV. De origen humilde, ascendió rápidamente gracias a la confianza del rey y a su estrecha e íntima relación con la reina María Luisa.

Sin embargo, su política de sumisión ante los deseos de Napoleón Bonaparte y su inmenso enriquecimiento personal le granjearon el odio profundo del pueblo y del príncipe heredero (el futuro Fernando VII).

Apenas siete años después de que Goya pintara este cuadro de triunfo, el Motín de Aranjuez (1808) provocó la caída fulminante de Godoy.

Su palacio fue saqueado, el cuadro confiscado por el Estado, y el “Príncipe de la Paz” tuvo que huir al exilio para salvar la vida, no regresando jamás a España.

El Motín de Aranjuez ocurrió entre el 17 y el 19 de marzo de 1808.

Este levantamiento popular, respaldado secretamente por los partidarios del príncipe Fernando, tuvo consecuencias fulminantes para la historia de España: provocó la caída inmediata de Manuel Godoy, obligó al rey Carlos IV a abdicar el trono en favor de su hijo (quien se convirtió en Fernando VII) y dejó el país debilitado justo antes de la invasión de las tropas de Napoleón Bonaparte.

La promulgación de la Constitución de 1812 (1912)